jueves, 8 de julio de 2010

Venezuela Consagrada al Santisimo Sacramento del Altar


El 2 de Julio de 1899, Venezuela en una solemne misa de Acción de Gracias se consagra al Santísimo Sacramento del Altar.

Monseñor Juan Bautista Castro, Venezolano insigne, fue quien promivió la Consagración, veamos primero quien fue Mons Castro:

Monseñor Juan Bautista Pedro Alcántara del Rosario Castro Cuevas, nació en Caracas el 19 de octubre de 1846. Furon sus padres el Sr.
Bruno Castro y la Sra. María Casimira Cuevas de Castro, quienes murieron
dejándolo huérfano a temprana edad. Niño todavía entró en el seminario bajo la
dirección del Pbro. Dr. Nicanor Rivero. Fue ordenado sacerdote por el Arzobispo
Guevara y Lira, cuando éste se dirigía al destierro, en la ciudad de Barcelona,
Estado Anzoátegui, el 25 de diciembre de 1870.

Acto de Consagración de la República de Venezuela
al Santísimo Sacramento

Soberano Señor del Universo y Redentor del mundo, clementísimo Jesús, que por un prodigio inenarrable de tu caridad te has quedado con nosotros en este sacramento hasta el fin de los siglos; aquí venimos a tus pies a proclamarte solemnemente y a la faz del cielo y de la tierra, nuestro único rey y dominador santísimo. A quien consagramos todos nuestros afectos y servicios y a quien ponemos todas nuestras esperanzas. Tú eres nuestro Dios, y no tendremos otro alguno delante de tí, en tus manos ponemos nuestra suerte y con ella los destinos de nuestra patria. Muchos te hemos ofendido, y como el hijo pródigo hemos disipado en los desórdenes tu herencia, perdónanos que ya volvemos con espíritu contrito a tu casa y a tus brazos. Recíbenos, salvador nuestro, y concédenos que venga a nosotros tu reino eucarístico. Levanta bien alto tu trono en nuestra República, a fin de que en ella te veas glorificado por singular manera y sea honra nuestra, de distinción inapreciable, el llamarnos la República del Santísimo Sacramento. Te entregamos cuanto somos y cuanto tenemos cubre nuestra ofrenda con tú mirada paternal y hazla aceptable y valiosa en tú divina presencia. Otra vez te pedimos nos recibas, que no nos deseches, y que este acto de nuestro amor y de nuestra gratitud sea repetido, cada vez con mayor fervor, de generación en generación, mientras Venezuela exista, para que jamás la apartes de tú Sagrado Corazón. Que así sea para nuestra vida del tiempo y después... Por los Siglos de los Siglos. Amén.

2 de Julio de 1899

Desde el comienzo de nuestra evangelización se educó a los cristianos en el amor y la devoción al Santísimo Sacramento…. En muchas parroquias se celebran cada año las Cuarenta Horas, y de forma periódica otros modos de adoración al Santísimo Sacramento. Existen desde el siglo XVI cofradías del Santísimo en diversas ciudades de Venezuela.

Para inculcar en el ánimo del pueblo la fe en la presencia real los evangelizadores promovieron expresiones populares como los Diablos danzantes, que han llegado a ser un elemento integrante de la cultura y el folklore en varias regiones del país. La costumbre de llevar la Eucaristía a los enfermos y el Viático a los moribundos tiene en muchos lugares un sentido y solemnidad profundos, con ornato especial no exento de belleza y devoción.

Desde finales del siglo XIX se incrementó con fuerza el culto y adoración a la Eucaristía, que culminó con la consagración de la República al Santísimo Sacramento, y en 1907 con el I Congreso Eucarístico Nacional.

A mediados del siglo XX las diócesis y los movimientos de apostolado promovieron campañas para la comunión pascual, sobre todo entre los varones adultos, que con frecuencia descuidaban la recepción de este sacramento. A finales del siglo XIX, después de la difícil situación que debió afrontar la Iglesia durante la Independencia y la primera época republicana , y en vista de las nuevas perspectivas que se vislumbraban, surgió la iniciativa de consagrar la República al
Santísimo Sacramento. (DEBEMOS HACER LO MISMO AHORA,
PROMOVER EN NUESTRAS FAMILIAS LA RECONCILIACION –
CONFESION - Y EUCARISTÍA)

El culto a Jesús sacramentado estaba teniendo entonces gran incremento, especialmente desde la fundación de la adoración perpetua en la Iglesia de Las Mercedes, en Caracas, en 1882. Pero el principal propulsor de la consagración oficial fue el Pbro. Juan Bautista Castro, capellán de la Santa Capilla, hombre ilustre por muchos títulos y más tarde Arzobispo de Caracas.

Para preparar este homenaje fue constituida una Junta Nacional, la cual solicitó del Episcopado Nacional, que consagrara a perpetuidad la República a Jesús Sacramentado.

Esta petición fue unánimemente acogida por los Obispos, y así, el 2 de julio de 1899 el Arzobispo de Caracas, Mons. Críspulo Uzcátegui, leyó por sí y en nombre de todos el Acto de la Consagración. Es reconfortante comprobar cómo desde entonces la vida eclesial floreció en Venezuela.

Ello se manifiesta en la creación de nuevas diócesis, así como de seminarios e instituciones educativas de todo nivel, el retorno de las órdenes religiosas y la fundación de institutos femeninos de vida consagrada. Momento de singular trascendencia fue la firma del Convenio entre la Sede Apostólica y la República de Venezuela, instrumento jurídico por medio del cual se ha regulado la relación Iglesia – Estado desde 1964 hasta nuestros días.

Desde entonces hasta hoy, la Iglesia ha realizado la reforma promovida por el Vaticano II, fundó la Conferencia Episcopal Venezolana, y ha planificado sucesivos planes conjuntos de pastoral; han florecido los movimientos laicales y las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Muchos frutos de este renacer tienen que ver directamente con el culto al Santísimo Sacramento, a saber: la creación de institutos de vida consagrada con un carisma específicamente eucarístico; la extensión de los movimientos eucarísticos con análoga orientación; la fundación de santuarios para la adoración perpetua en diversos lugares del país; la celebración de los congresos eucarísticos de 1907, 1925 y 1956. El último de estos congresos fue también el II Bolivariano.

Fuente : Conferencia Episcopal Venezolana

LA EUCARISTÍA Y VENEZUELA

a) Aprecio por la Misa. Veneración al Santísimo Sacramento.

11. Como es natural, la celebración eucarística caracterizó la vida de las comunidades cristianas sembradas en el territorio venezolano desde la
llegada del Evangelio. El luminoso paisaje de nuestras playas, montañas
y sabanas, y más tarde humildes capillas de bahareque y paja fueron el
escenario de esas primeras eucaristías. En la ciudad de Coro, primera
sede episcopal de nuestro país, se conserva un monumento a la primera
misa celebrada en su suelo. En la secuencia de cinco siglos se
edificaron templos que acogieron con dignidad las celebraciones
litúrgicas, sobre todo la Misa. "Las celebraciones eucarísticas,
principalmente las dominicales y las festivas, son momentos de gran
participación de la comunidad cristiana: es el acto litúrgico por
excelencia, el más conocido y solicitado, que se une a las fechas y
circunstancias más diversas. Dentro de la vida de las comunidades
cristianas, la celebración de este sacramento se ha visto beneficiada
por distintas iniciativas que facilitan la participación" . La
Eucaristía ha sido origen y estímulo de la vida de fraterna comunión y
caridad de nuestras comunidades. A pesar de la escasez de sacerdotes en
diversas épocas y lugares, no ha disminuido en el pueblo el aprecio por
la Eucaristía y la sed de su celebración. En la actualidad es necesario
promover aún más este fervor eucarístico, que se ve amenazado por
factores adversos.

12. Desde el comienzo de nuestra evangelización se educó a los cristianos en el amor y la devoción al Santísimo Sacramento. El día del Corpus Christi es solemnizado
habitualmente con la procesión por las calles y los "altares"
arreglados por familias e instituciones. Se acostumbra dar gran
relevancia al "Monumento" del Jueves Santo, como una manera de honrar
la Eucaristía en el día de su institución . En muchas parroquias se
celebran cada año las Cuarenta Horas, y de forma periódica otros modos
de adoración al Santísimo Sacramento. Existen desde el siglo XVI
cofradías del Santísimo en diversas ciudades de Venezuela. Para
inculcar en el ánimo del pueblo la fe en la presencia real los
evangelizadores promovieron expresiones populares como los Diablos
danzantes, que han llegado a ser un elemento integrante de la cultura y
el folklore en varias regiones del país. La costumbre de llevar la
Eucaristía a los enfermos y el Viático a los moribundos tiene en muchos
lugares un sentido y solemnidad profundos, con ornato especial no
exento de belleza y devoción. Desde finales del siglo XIX se incrementó
con fuerza el culto y adoración a la Eucaristía, que culminó con la
consagración de la República al Santísimo Sacramento, y en 1907 con el
I Congreso Eucarístico Nacional. A mediados del siglo XX las diócesis y
los movimientos de apostolado promovieron campañas para la comunión
pascual, sobre todo entre los varones adultos, que con frecuencia
descuidaban la recepción de este sacramento.

13. Existe en Venezuela la costumbre de solemnizar con la exposición del Santísimo y el canto del himno Te Deum fechas históricas de la República, como
acción de gracias o súplica en fiestas patrias, en el comienzo de un
nuevo período de gobierno, así como en la superación de calamidades o
desgracias públicas. Aún hoy, pese al cambio de la sensibilidad social,
se conserva en muchos lugares esta costumbre, que señala con un acto de
fe las efemérides o las necesidades públicas. En ocasión de ciertas
solemnidades se suele entonar el Himno Nacional después de la
consagración.

b) Venezolanos que se destacaron por su devoción eucarística.

14. El pueblo cristiano ha participado siempre con alegría y sencillez en la celebración eucarística y ha cultivado la devoción al Santísimo
Sacramento. En este particular se han destacado ayer y hoy muchos
connotados católicos. Es conocida la acendrada piedad eucarística de la
Madre María de San José, primera beata venezolana. Ella decía que
prefería cualquier sufrimiento a verse privada un solo día de la
comunión. De manera semejante, muchos clérigos, religiosos y laicos nos
han dejado ejemplo luminoso de amor a Jesús sacramentado, entre los
cuales puede mencionarse al Venerable Dr. José Gregorio Hernández, a
los grandes prelados Juan Bautista Castro, Arzobispo de Caracas
(fundador de la Congregación de Siervas del Santísimo Sacramento),
Salvador Montes de Oca, Obispo de Valencia y Arturo Celestino Álvarez,
Obispo de Calabozo, así como a la Madre Carmen Rendiles, la Madre
Emilia de San José, la Madre Candelaria y muchos otros.

15. El Libertador, al igual que la mayoría de nuestros próceres, fue educado en la religión católica y en el aprecio de sus enseñanzas e
instituciones. De ello dio suficiente prueba durante sus campañas
militares y sobre todo en sus años de estadista. El Diario de
Bucaramanga, obra de Perú de Lacroix, narra detalladamente la vida de
Bolívar durante un breve período (desde el 2 de mayo hasta el 26 de
junio de 1828). Por ese Diario consta que el Libertador no dejó pasar
un solo domingo, durante esos meses, sin asistir a la Misa.

c) La Eucaristía en el arte y en la literatura.

16.No podía dejar de manifestarse la devoción eucarística en la composición de Misas y piezas musicales destinadas a honrar al Señor sacramentado,
como son diversos motetes e himnos, obra de nuestros compositores
antiguos y modernos. José Ángel Lamas, Juan de Meserón, Vicente Emilio
Sojo, Evencio Castellanos, Pedro Nolasco Colón y Juan Bautista Plaza
son estrellas de esta constelación de la música sacra venezolana. Sus
obras son parte del tesoro musical venezolano, que se ha ido
acrecentando a lo largo de los siglos, y que sigue enriqueciéndose con
nuevas composiciones.

17. De modo semejante, los artistas plásticos han encontrado en la Eucaristía un tema inagotable para sus obras, al representar no sólo las escenas evangélicas relacionadas con
este sacramento (multiplicación de los panes, Última Cena...) sino
también momentos importantes de la vida eucarística de los fieles, como
la celebración de la Misa, la primera comunión, el viático o las
procesiones con el Santísimo Sacramento. Tenemos deuda de gratitud para
Arturo Michelena, Cristóbal Rojas, Tito Salas, Cruz Armando Fagúndez,
varios pintores anónimos coloniales y los pintores populares
contemporáneos.

18. Nuestros literatos, clérigos y laicos, han dedicado piezas memorables de poesía y prosa a ensalzar el misterio eucarístico, o a poner de relieve las sencillas costumbres de nuestro
pueblo con respecto al Sacramento del Altar. En esta galería de divinas
palabras para la Eucaristía vemos a Cecilio Acosta, el Pbro. Carlos
Borges, Andrés Eloy Blanco, Ana Enriqueta Terán y Mons. Luis Eduardo
Henríquez Jiménez.

d) Venezuela, país consagrado al Santísimo Sacramento.

19. A finales del siglo XIX, después de la difícil situación que debió afrontar la Iglesia durante la Independencia y la primera época
republicana , y en vista de las nuevas perspectivas que se
vislumbraban, surgió la iniciativa de consagrar la República al
Santísimo Sacramento. El culto a Jesús sacramentado estaba teniendo
entonces gran incremento, especialmente desde la fundación de la
adoración perpetua en la Iglesia de Las Mercedes, en Caracas, en 1882.
Pero el principal propulsor de la consagración oficial fue el Pbro.
Juan Bautista Castro, capellán de la Santa Capilla, hombre ilustre por
muchos títulos y más tarde Arzobispo de Caracas. Para preparar este
homenaje fue constituida una Junta Nacional, la cual solicitó del
Episcopado Nacional, que consagrara a perpetuidad la República a Jesús
Sacramentado. Esta petición fue unánimemente acogida por los Obispos, y
así, el 2 de julio de 1899 el Arzobispo de Caracas, Mons. Críspulo
Uzcátegui, leyó por sí y en nombre de todos el Acto de la Consagración.

20. Es reconfortante comprobar cómo desde entonces la vida eclesial floreció en Venezuela. Ello se manifiesta en la creación de nuevas
diócesis, así como de seminarios e instituciones educativas de todo
nivel, el retorno de las órdenes religiosas y la fundación de
institutos femeninos de vida consagrada. Momento de singular
trascendencia fue la firma del Convenio entre la Sede Apostólica y la
República de Venezuela, instrumento jurídico por medio del cual se ha
regulado la relación Iglesia – Estado desde 1964 hasta nuestros días.
Desde entonces hasta hoy, la Iglesia ha realizado la reforma promovida
por el Vaticano II, fundó la Conferencia Episcopal Venezolana, y ha
planificado sucesivos planes conjuntos de pastoral; han florecido los
movimientos laicales y las vocaciones sacerdotales y religiosas. El
Santo Padre nos ha visitado en dos ocasiones, presidiendo
multitudinarias celebraciones de la Eucaristía nunca vistas.
Actualmente se lleva a cabo en nuestro país el Concilio Plenario
Nacional, con cuyas orientaciones la Iglesia en Venezuela espera
adentrarse en el III Milenio cristiano.

21. Muchos frutos de este renacer tienen que ver directamente con el culto al Santísimo Sacramento, a saber: la creación de institutos de vida consagrada con
un carisma específicamente eucarístico; la extensión de los movimientos
eucarísticos con análoga orientación; la fundación de santuarios para
la adoración perpetua en diversos lugares del país; la celebración de
los congresos eucarísticos de 1907, 1925 y 1956. El último de estos
congresos fue también el II Bolivariano.
Tomado en: http://amorsanto.ning.com/profiles/blogs/02-de-julio-consagracion-de

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